viernes, 8 de octubre de 2010

Canto del nómada
















A Dimas Mas

El desierto abrasó mis pies.
El amor arrasó mi alma.
La amargura heló mi corazón.

Y en la cima del dolor
arrojé pedazos de mi ser
en los surcos del tiempo.

[De Cuaderno de sombras, 2001]

Imagen: Karl Gustav Carus

viernes, 1 de octubre de 2010

La vida

La vida es ciega espera y dolor sordo,
terca pasión o furor sin rumbo.
Pero ¿qué fuego triste, o qué pena, tirita
en el quicio de la existencia?
Y ¿cómo encontrar en la noche
arrasada el manantial del silencio?
El alma, blanca sábana yerta,
anhela las sombras dormidas
en el corazón del tiempo.
Del agua amarga de la vida, bebe;
de la copa del tiempo, bebe cuanto  puedas,
pero nada esperes de la muerte —salvo tu consuelo.

[De Cuaderno de sombras, 2001]

Imagen: Pablo Palazuelo



viernes, 24 de septiembre de 2010

El viajero


A su espalda quedan las huellas
de la vida: amor, sueños, olvido.
Nunca vuelve la mirada.
(Sabe que el pasado ha muerto.)
Ordena sus pasos
hacia el tiempo dormido,
con emoción muda y lágrima seca.
Su mirada no tiembla
ni quiebra su voz el secreto de los días.

El viajero vive -y muere- en el camino.
[De Cuaderno de sombras, 2001]

Imagen: Chema Madoz

viernes, 17 de septiembre de 2010

Desierto















Cerré los ojos mudos
para ver lo invisible.

Sentí la soledad amarga
y la ausencia que duele;
olvidé las espinas que hieren
y los sueños sin tiempo.

Cerré los ojos mudos
para escuchar mi alma.

[De Cuaderno de sombras, 2001]

Imagen: Ansel Adams

viernes, 10 de septiembre de 2010

El dolor de existir


Atesoras recuerdos del ayer.
(El tiempo devoró los años de tu vida.)
Te duelen las horas
que te aguardan, vértigo de sombras,
y temes los días que engulle la nada.
Sabes que el olvido es ausencia,
miedo que dura en la mirada
con tristeza infinita.
Ahora que existes sin excusa
ensaya tus plegarias:
el mar, o la vida, se vuelve tenebroso,
y el desierto acecha en cada esquina.
Pero no olvides el placer de lo vivido
ni desdeñes el suspiro del presente.

[De Cuaderno de sombras, 2001]


Imagen: Lucio Fontana

viernes, 3 de septiembre de 2010

Alberto Caeiro medita sobre la existencia


Há metafísica bastante em não pensar em nada.
ALBERTO CAEIRO

Detrás de lo que ven mis ojos
nada existe. Mi ser
sólo goza con aquello que palpa
y mi mano es más real
que todas las teorías.


(No vivas
hacia dentro:
la sangre
se acobarda.)


Y tras la nebulosa de los días
una certeza me consuela:
saber que sólo para mí existe
cuanto roza mi existencia.

(Publicado en la revista Cuadernos del Matemático, 2001)


Imagen: Almada Negreiros

jueves, 1 de julio de 2010

Soledad




Los años de niebla hielan la sangre.
Las dudas mueren y el dolor solloza
entre silencios. La pena baila en el corazón
y una herida amarga derrota la mirada.
Aunque lo buscas, el amor no te encuentra:
sólo frío y muerte en el alma,
sólo negrura en la frente marchita.
El brillo de los ojos y un suspiro de manos
derraman lágrimas de oscuro dolor.
Y sólo la sombra besa tus párpados.
Y la mirada del tiempo dibuja
nubes rotas y vacíos amargos.
Y bucea el miedo en la fría ceniza
del deseo. Y el llanto es un suplicio
en el yunque del odio
o una flor de efímera belleza
en el crisol de la existencia.
Y la soledad aciaga
-diosa de los días y de las noches,
puta amarga-
esclaviza cuerpos y envenena almas.
 Y ya siempre el silencio
-un silencio de lágrimas lejanas-
siembra de mudos besos el mediodía infinito.

[De Cuaderno de sombras, 2001]


Imagen: Eugen Wisovsky